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Mostrando entradas de 2025

Para una historia personal del chinero en la que mis ancestros son importantes

Para las mujeres chinas de mi familia, en especial para las que no supieron qué hacer con sus rizos y por eso los alisaron o los escondieron. Porque de ellas vengo. D icen que en mi familia paterna hubo alguna vez mulatos. No estoy segura de en qué momento lo supe; debió mencionarlo mi papá, aunque sin dar detalles. Tengo que preguntarle de nuevo; últimamente pienso que tengo muchas cosas que preguntarle a él, a mi mamá, a mi abuela, aunque lo he ido aplazando. Recuerdo esto porque tiene que ver con lo que ahora importa: mi cabello. De ahí mi cabello, comprendí, muy negro y grueso, parecido al de mi papá y al de mis hermanos. En mis fotos de niña es siempre un cabello esponjado. Era el final de los ochenta y el inicio de los noventa, así que mi cabello se amoldaba naturalmente a la moda. E l problema comenzó cuando fui creciendo: cuando entré a la primaria comencé a compararlo con el de las otras niñas , tan liso, sin frizz , cayendo sobre sus hombros de una manera que me parecía bell...

Sobre Marguerite Porete, quemada en la hoguera en la plaza de París el 1 de junio 1310

                         Llena de fuego Nacida en Hainaut donde los ríos son suaves y las corrientes transportan a los peces hasta los remansos donde los campesinos descansan su miseria Habló Escribió en un libro su palabra El libro estaba sembrado de errores era un libro pestiferum era un espejo Plaza del Ayuntamiento , o mbligo de París         El amor la quemaba                 la escritura divina la había atravesado La hoguera se levanta en el centro de la plaza allí donde la crónica cuenta que quedaron el cadáver calcinado y las cenizas del  libro                       “Giróvagas” son las que deambulan por los caminos     ...
  No he visto nunca esas playas  donde los pescadores solían  echar las redes para atrapar peces de plata. Las olas ahora vienen para cubrir a los muertos. Ni dátiles, ni aceitunas ni hermosos tejidos para los que se quedan. Entres estas playas y el río sólo llanto. Dentro de pocas noches un ángel bajará para pasear a los hombres por el cielo estrellado. Fracturará sus pechos y lavará sus corazones, sin que ellos sufran. Mientras tanto las mujeres abrirán sus ojos con ternura para abrazar a los gatos en medio de las tiendas. Los niños se levantarán  de entre los escombros y alimentarán a los burros blancos que jalan carretas  repletas de trigo; las palomas volarán al centro del mundo. No he visto nunca esas playas pero puedo oler su brisa fresca de invierno anunciando como el almuédano el final del sueño y el inicio de la vida.