Llena de fuego
Nacida en Hainaut donde los ríos son suaves
y las corrientes transportan a los peces
hasta los remansos
donde los campesinos descansan su miseria
Habló
Escribió en un libro
su palabra
El libro estaba sembrado de errores
era un libro pestiferum
era un espejo
Plaza del Ayuntamiento,
ombligo de París
El amor la quemaba
la escritura divina la había atravesado
La hoguera se levanta en el centro de la plaza allí donde la crónica cuenta que quedaron el cadáver calcinado y las cenizas del libro
“Giróvagas”
son las que deambulan por los caminos
las errantes
¿A qué biblioteca fantástica se encaminaron sus pasos?
La vereda que va de Hainaut a Cambrai no lleva a la biblioteca donde aprendí a escribir, a sus miniaturistas y copistas, a la tinta el pergamino el polvo la humedad. Lejos del verdor del bosque lleva la vereda a Cambrai. Lejos de Agustín y de Dionisio. A un sitio sin visiones ni transformaciones de amor.
¿Quién me dará consuelo en tierras extrañas?
Mi cuerpo es pequeño
arderá fácilmente
Mi cuerpo es un pequeño universo
unido al macrocosmos
por dos hilos finos que salen de mis pechos
Mi cuerpo se alimentó de leche y papilla
y ahora sobrevive con pan
Camino por el laberinto y al final están Cambrai
la cárcel
los inquisidores
el ombligo de París
La que indaga
la criatura simple
la que se pregunta por el camino
por el país de la libertad
mancha sus dedos cuando transcribe los fragmentos
calígrafa
herética
trabaja en su propio libro
lejoscerca
traza la ruta
espiral ascendente
hasta la plaza
donde arderá viva
donde otros peregrinos buscarán
al paso de los siglos
su minúsculo corazón incendiado.
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